Al contrario de lo que suelo hacer, esta vez voy a empezar por ir al grano y voy a soltar lo que pienso después de analizar detenidamente la jugada:

“La espectacular detención de Rato, lejos de ser negativa para el PP de cara a las elecciones, tiene pinta de ser un montaje para recabar votos de sus renegados”.

He ahí a la conclusión que he llegado. Leyendo y escuchando a los mentideros oficiales (los medios de comunicación, todos ellos comprados de una forma o de otra por el gobierno), una persona mínimamente inteligente no puede por menos de llegar a la misma conclusión. Otra cosa es que uno no se lo quiera creer por ser declarado defensor o partidario del PP y porque en el caso de aceptar esa hipótesis no cabe otra actitud que la de sentirse avergonzado y renegar públicamente de los partidos que nos han gobernado desde la falsamente llamada restauración de la democracia.

He aquí los hechos complementarios necesarios para que, incluso los irredentos que persisten en votar a sus enemigos declarados, puedan llegar a la misma conclusión a la que yo y otros muchos hemos llegado.

Hecho 1: El estado en su forma perversa actual es una maquinaria diseñada para transferir dinero público a manos privadas siendo el canal y al mismo tiempo destinatarios de ese dinero los mismos políticos. El robo es tan continuo y tan enorme que ya incluso los ciudadanos lo consideramos normal y que forma parte de las reglas del juego político.

Si el robo es constante ¿por qué no vemos todos los días detenciones como la de Rato? ¿Por qué no hay miles de políticos en la cárcel? Muchos de ellos están aforados y prácticamente al margen de la ley. De hecho hasta hace relativamente poco, los nombres de políticos asociados a delitos eran raros. 

Hecho 2: La división de poderes en España brilla por su ausencia. Directamente la tan valientemente esgrimida división de poderes de la que ahora están tan orgullosos y que, según algunos políticos, ha hecho posible la dentención de Rato, es una burla a la inteligencia de los ciudadanos. Si se ha detenido a Rato, la orden ha venido desde lo más alto de la pirámide. 

Ahora yo me pregunto. ¿Qué motivo puede tener Rajoy o la derecha para ordenar la detención de Rodrigo Rato? ¿Quid prodest? Alguno dirá que las detenciones las ordena un juez. Claro, claro. Los jueces en este país tienen tanto poder que todavía se va a librar la infanta Cristina por ser más tonta que la hermana.

La política actual se ordena en torno a la mentira. Se miente en las promesas electorales y se le miente al pueblo constantemente para manipular su opinión y controlar lo que debe llegar a sus oídos. Los casos de filtraciones escandalosas en España han sido siempre muy escasas y de poca relevancia. Y de todas maneras les daba igual, al estar todos pringados, nadie iba a tirar de la manta (expresión que llevamos arrastrando desde que tengo uso de razón y que de por sí es un indicador de la corrupción).

Hecho 3: Los movimientos políticos surgidos recientemente amenazan al establishment. Las grandes empresas españolas están acostumbradas a campar por sus respetos como si fueran los amos. Ellas mismas deciden las leyes que se les aplican o las que se deben aplicar a los ciudadanos para lucrarse ellas mismas. Estas son las primeras que al ver peligrar sus preciados dividendos (a costa del ciudadano de a pié muchas veces) agijonean a sus perros, los políticos. De estos últimos, está pringao hasta el apuntador. Para estos individuos apestosos, la llegada de gente “limpia” al escenario político debe de resultar terrorífica. Los pedos se huelen hasta en finis-terre. De estar en el ruedo sin que nadie les hiciera sombra a la llegada sin previo aviso de dos toros de Miura, la coyuntura es muy distinta. El juego ha cambiado y se ven obligados los lobos a vestirse con pieles de cordero. Es decir, a finjir honestidad y justicia. Y se dan los casos que hemos visto. Empiezan a sacrificar en su putrefacto altar a los más prescindibles. La justicia es lenta y al fin y al cabo, las elecciones pasan. Así el sacrificio es bastante de mentirijillas y ya veremos si no se libran y salen del proceso más limpios que cuando los bautizaron.

La persecución a los líderes de Podemos y la más reciente a Ciudadanos es una muestra clara de que sus calzones están ya sucios del miedo. Ya que si algún día quisiera Dios que una persona honesta e íntegra llegara a las más altas cotas del poder, muchos de los ahora poderosos irían a dar con sus huesos a las cárceles. No hace falta que fuera muy íntegra, cualquier recien llegado tendría la ventaja de no arrastrar una historia nefanda. Con eso sólo quedaría libre para hacer justicia de verdad y de la buena.

Hecho 4: Rodrigo Rato es un político “retirado”, que goza de su particular hueco en la llamada “puerta giratoria” a la que todos los animales políticos aspiran. Es un santo varón respetado y admirado por muchos. Es una vieja gloria que aún goza del “amor” de los actuales y antiguos votantes del PP.

No es de extrañar que este suceso llame a la compasión de muchos anteriores votantes del PP que ahora forman parte de los enfadados con el partido y dispuestos a votar a uno de los recién llegados. Más si cabe cuando salga libre de toda sospecha por la -de su lado- amplia puerta de la justicia. Con esta jugada el PP y el bipartidismo reinante se dan tintes de imparcialidad. Y a todos esos dudosos que aún estén reticentes a faltar a su legendaria lealtad a su partido, quizá les pueda dar un empujón y vuelvan al redil.

Para terminar, decir que si uno no se puede fiar de los políticos en condiciones normales, en elecciones mucho menos.

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