Hace poco, en la colección de ideas políticas de Stallman, recordaba las razones por las que no se debe beber agua embotellada. En alguna ocasión he tratado de pasada este controvertido tema, pero nunca había escrito sobre ello más a fondo. Aquí voy.

A todos nos gustan esas botellitas de escaso contenido en agua por su comodidad de transporte y el abrir-beber-cerrar que aunque ahora nos parezca algo trivial, fue toda una revolución el poder tener un recipiente herméticamente cerrado sin que gotee nada.

Entonces, puesto que a todos nos gustan, ¿por qué no consumir este tipo de productos? Hay varias razones que me vienen a la mente ahora.

1. Económicas

Empecemos por las económicas. A pesar de que el agua es el líquido más preciado, en el primer mundo es barato. La porción del precio del agua en sí que llevan las botellitas es apenas nada. Es decir, que estamos pagando de cincuenta céntimos a un euro por un contendor que al final está destinado a ser un desperdicio.

2. Contaminación

Aunque pueda parecer una buena idea, no es recomendable rellenar y reutilizar los recipientes plásticos, porque pueden desprender compuestos químicos que se mezclan con el líquido que introduzcamos. Estos compuestos suelen ser ftalatos o bisfenol A que son muy perjudiciales para la salud. Además, es bien sabido que el plástico es de descomposición muy lenta, lo que hace que los residuos en algunos casos puedan durar siglos.

3. Es la misma agua

Las fábricas de agua embotellada sacan ese agua de la misma fuente que la del grifo. Hace años hubo un escándalo porque la marca AquaBona entre otras estaba embotellando agua del grifo en Londres y otras ciudades europeas.

4. Efectos laterales

Empresas como Nestlé están aumentando enormemente la producción de agua embotellada porque con la crisis la adquisición de otros de sus productos ha bajado considerablemente, mientras que todo el mundo parece querer consumir agua embotellada. Estas empresas hacen lo que sea para ganar dinero y no les importa esquilmar los acuíferos de las áreas en las que están establecidas. Suena ridículo sacar agua del acuífero para embotellarla y generar al mismo tiempo residuos duraderos y contaminantes. Se rompe de esa manera el fluir natural del agua y se lleva a zonas enteras a la sequía por pura avaricia.

Seguro que a tí se te ocurren otras razones por las que es mejor no comprar agua embotellada y sobre todo los recipientes más pequeños. Si es así, comenta y compártelo con nosotros.

Así que, aunque el camarero de nuestro restaurante preferido ponga mala cara, lo correcto es pedir agua del grifo. La instalación de agua corriente en zonas rurales es un avance del que disfrutamos los humanos desde época romana y que ha sido refinado hasta rozar la perfección. Usemos esta tecnología que nos trae agua de nuestra zona (excepto en casos en los que el agua no sea saludable), pues aunque consumamos ese agua, permitimos que el ciclo natural del agua continúe y no contaminamos. 

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