En Europa se oyen murmullos de cambio. Esta vez parece que pretenden cargarse el dinero en efectivo. Ignoro lo que tardarán en hacerlo. Sé que en países como Suecia y Dinamarca. La solución mágica que proponen para aligerarnos el bolsillo y olvidarnos de la necesidad de llevar efectivo siempre encima, es pagar con el móvil. Google ya tiene su Wallet desde hace tiempo, ahora es Apple la que se une con Apple Pay. Los bancos de todo el mundo han olido el pastel y ya han firmado con Apple un contrato en el que la compañía les obliga a cederle un 0,15% de cada transacción. Evidentemente, idiotizados por el posible volumen de transacciones, se han apresurado todos a bajarse los pantalones. Y es que ya casi nadie duda de que jamás existirá un sistema de pagos anónimo, y que aunque el del bar donde te tomas un café, o el de la tienda donde te pillas unos pantalones no sepa quien eres y únicamente compruebe que hayas completado el pago; el banco no perdona y lo sabrá todo.
Para los gobiernos las ventajas vienen por partida doble, podrán lograr el largo tiempo ansiado sueño de fiscalizar todas y cada una de las transacciones económicas entre humanos, sacándonos una tajada ya nada más darle al botón de pagar; y además todos esos datos de donde te has tomado el café y tus costumbres del día a día. Mucha gente ya ha aportado pruebas sobre la fiabilidad en este tipo de cosas de los gobiernos. Pero es que, además, ¿quién te dice que a los bancos no les de por sumarse al carro de vender datos y se quieran sacar un pico con tus costumbres? Entonces ya no serían sólo el gobierno y el banco, sino empresas varias desde la de seguros a la de viajes. Esto no es la primera vez que lo digo, pero cada vez es más posible que a la hora de contratar un seguro de lo que sea, la compañía te suba el precio por beberte una caña todos los días después del trabajo.

El dinero nos acompaña desde hace milenios y hasta ahora nos ha ido bien con él. No pretendo decir que sea cómodo del todo. Tienes que asegurarte de sacar el dinero que necesites y acordarte de metértelo en el bolsillo. Puesto que ahora lo más probable que llevemos encima no es el dinero, sino el móvil -pese a que un billete de veinte euros pesa y abulta bastante menos- no me parece en principio mal el que se pueda pagar con el móvil. El problema viene cuando le vas a confiar a tu banco y quién sabe a quién más todas las transacciones económicas que hasta ahora se saldaban con un intercambio de dinero en metálico y de las cuales no se enteraban mas que los dos interesados. ¿Por qué no usar un sistema tipo blockchain con claves anónimas como en BitCoin o CurrentC? Desde el punto de vista de alguien que no vea nada malo en que se fiscalice todo (por si el IVA no fuera ya bastante), la cosa es que con ese modelo también se puede fiscalizar. Bastaría con ver qué tipo de bien se ha intercambiado y cargar el impuesto debido. No amigos. Nos dirigimos a un sistema en el que, cuando vayas a comprar lo que sea a una gran superficie, las pantallas cercanas parpadearán recordándote que tienes que comprar champú y papel higiénico. Y ya de paso que se acerca la fase productiva de tu pareja y que si quieres follar sin consecuencias, que compres también condones.

Estas embarazosas revelaciones me recuerdan algunos recientes incidentes en los que un hacker se ha apoderado de los datos de los empleados públicos del gobierno de EEUU. O cuando le hackearon el ordenador al director del FBI. Las personas tendemos a sufrir fallos y esos fallos pueden ser catastróficos a la hora de mantener los secretos a salvo. El día de mañana puede pasarle lo mismo a un gran banco, y entonces un afamado hacker publicará en Pastebin la media de las veces que se limpia el culo Rajoy al día. Y puede que todo esto al final le explote donde más le duela al que permita que pase. Yo espero que la gente no pique y que sigamos muchos años pagando con dinero en efectivo.

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