Esta tarde he entrado en una página web que visito frecuentemente y me he encontrado con esta desagradable imagen. Y es que el número de usuarios que usan bloqueadores de publicidad ha crecido exponencialmente, lo que ha disparado la guerra en la que estamos inmersos.

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Uso AdBlock plus desde hace tiempo y antes de eso utilizaba otros elementos para bloquear la publicidad. Además recomiendo activamente el uso de estas utilidades. La razón es bastante obvia, pero la diré igualmente: los que llevamos cierto tiempo en esto de Internet, que vivímos una Internet sin publicidad, hemos pasado por distintas modas publicitarias en su mayoría molestísimas e intrusivas. Desde los famosos popups, las capas con grandes imágenes que tapaban el texto durante unos segundos (demasiados), hasta las modernas ventanas modales que oscurecen o pintan de blanco el texto para llevar nuestra atención hasta el anuncio. En resumen, en toda mi vida he visto anuncios como para haber pagado ya todo lo que me quede por ver. Pero es que muchos más jóvenes están en el mismo caso, puesto que los niños son bombardeados con publicidad prácticamente desde que están en el vientre de su madre.

AdBlock+ basa su modelo de negocio en certificar a anunciantes cuya publicidad no es invasiva, que le pagan o no en función de lo grandes que sean, y dispone de filtros para permitir este tipo de publicidad. Está bien, pero yo no dejo entrar nada. La razón es que algunas cosas se le escapan (pocas) y con ver esas me doy por satisfecho. Siempre se puede llevar una lista negra en el fichero HOSTS. Yo lo hago. Y es bastante bueno, porque la publicidad no llega a cargarse, así que no es necesario ocultarla, como supongo que hará AdBlock+.

Vayamos al grano. Si te sale una ventana modal de este tipo que te pide que desactives tu bloqueador de publicidad, ¿qué debemos hacer? En ningún caso debemos tolerar el chantaje. La detección se lleva a cabo por un algoritmo JavaScript, por lo tanto, lo más sencillo es desactivar JavaScript para esa web. Para hacer esa tarea hay varias formas. La más sencilla es instalar en tu navegador una extensión. Yo uso Quick JavaScript Switcher. En todo caso puedes buscar algo tipo “disable javascript” en tu web de extensiones favorita y probar. Casi todas permiten recordar las páginas en las que optamos por desactivar JavaScript.

Algunas webs no funcionan sin JavaScript. En ese caso puedes probar otro bloqueador, o tirar de archivo HOSTS. Lo malo es que para hacer esto hay que saber mínimo HTML. Hay algunas que te exigen JavaScript, pero una vez dentro del recurso que sea puedes volver a desactivarlo, recargar y ya te habrás saltado la detección. No debemos tolerar el chantaje. Si no consigues parar al detector, haz caso de Jesús, que le dijo a sus apóstoles: “Y si en algún pueblo no os quieren recibir, salid de él y sacudíos el polvo de los pies, para que les sirva de advertencia”.

Cierto es que habrá empresas cuyos ingresos dependerán en gran medida de la publicidad. Pero deben entender que los usuarios somos personas que no conviene irritar. Deben dejar atrás los modelos intrusivos y molestos. La única manera de hacerlo es enseñar a todos tus conocidos a usar un bloqueador de publicidad. Igual que debemos enseñarles que no es buena idea tener Windows 10 ni Windows 8.1 en su ordenador, y que no es buena idea utilizar Internet Explorer, ni el nuevo Edge.

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