La intensidad del haiku

por admin Email

 

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Un viejo estanque
se zambulle una rana
ruido de agua.

Los crisantemos
se incorporan etéreos
bajo el chubasco.

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A cada ráfaga
se desplaza en el sauce
la mariposa.

Cae del árbol
y derrama su agua
una camelia.

Matsuo Bashô

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Lluvia de anoche
cubierta esta mañana
por la hojarasca.

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Muere la luna
brisa leve del alba
mar en verano

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Lirios, pensad que
se haya de viaje
el que os mira

Iio Sogi

En la corte del emperador de Japón, ya en el periodo Heian y seguramente bastante antes, existía una costumbre entre los amantes. El hombre visitaba secretamente por la noche a la dama. Se separaban poco antes del alba con algunas palabras tiernas y el señor volvía a sus habitaciones. En ese momento, y antes de tratar de dormir un poco, era de rigor escribir un poema conocido como “tanka” en el que se vertían mensajes secretos para la amante. Era algo así como “el poema de la mañana después de…”. Lo habitual era escribirlo en un abanico o en un trozo de papel que atado a una flor que se enviaba por medio de un criado a la dama. Estos poemas eran muy frecuentes ya que no había mucho que hacer aparte de practicar las artes amatorias a diestro y siniestro en abierta promiscuidad. Se conocen registros de estos poemas de hace 1400 años nada menos. Los “tanka” tenían 5 versos de 5-7-5-7-7 sílabas. Los primeros tres versos componían una especie de entrada y se llamaban “haikai”. El haikai evolucionó independientemente del tanka y dió lugar a dos nuevos órdenes de poemas: el “haikai no renga” y el “haiku”.

A pesar de sus “cálido” antepasado, el haikai, el haiku suele describir escenas de la naturaleza, los cambios de las estaciones o cosas cotidianas. A menudo el haiku se impregnaba de la filosofía y estética zen, de ahí que muchos reflejen el contraste entre lo eterno y lo efímero. Algunos poetas comenzaron a añadir una pintura sencilla a sus poemas para darles más expresividad. Esta pintura terminó normalizándose y pasó a llamarse “haiga”. Los maestros compositores de haiku eran llamados “haijin”. Puede decirse que Bashô fue y es el poeta de haiku más importante de todos los tiempos.

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