¿Qué ha pasado con el dinero?

por admin Email

Surfeando la web he encontrado un artículo que explica la mar de bien el motivo de la actual crisis internacional. Lo transcribo aquí por su excepcional interés. La imágen a la que se refiere el texto en su cabecera podrá encontrarla consultando la fuente . Si no la expongo aquí es porque en ella se expresa lo mismo que el texto pero en inglés y con algunos dibujos.

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El otro día encontramos esta infografía, y nos pareció muy interesante comentarla porque explica visualmente como hemos pasado del crédito fácil y descontrolado de antes a la restricción actual.

En época de bonanza, mientras la economía va bien y sobre todo las perspectivas son que siga yendo bien, no hay ningún problema…el crédito fluye y es fácil para todos apalancarse (pedir dinero a alguien para comprar algo hoy a cambio de la promesa de que mañana le devolveremos el dinero que nos ha dejado y algo más).

Para centrarlo un poco en nuestro sector, digamos que alguien es un banco, algo una casa, mañana es entre 30 y 40 años y al algo mas llamémoslo intereses y ya tenemos una hipoteca.

En un principio, mientras el banco se aseguraba de que a quien le dejaba el dinero podría devolvérselo…todo iba bien, los bancos hacían su negocio con la diferencia entre lo que a ellos les costaba el dinero y lo que después le devolvían los compradores y la gente podía comprarse una vivienda nueva sin demasiados problemas. Mientras la gente quería comprar casas nuevas (había demanda) iban subiendo de valor y si algún comprador no podía devolver el préstamo pues el banco se quedaba con una propiedad que seguía subiendo de valor.

Más tarde, como esto de las hipotecas parecía un negocio seguro y muy rentable, a alguien se le ocurrió la brillante idea de intentar sacar más provecho de ellas ¿cómo? Fácil, juntando unas cuantas hipotecas en un paquetito (por ejemplo en forma de lata) y revendiéndolo. Hasta aquí todo bien.

Después, vino otro y dijo…esto de las latas parece que funciona ¿por qué no lo hacemos a lo grande? Metemos muchas latas en cajas, nos inventamos un buen nombre y las vendemos.

Al mismo tiempo, a algunos de los que antes compraban latas se les ocurrió otra brillante idea, ya que podemos endeudarnos porque el crédito sigue estando barato, ¿por qué en vez de latas sueltas no compramos unas cajas? Total, cómo las viviendas seguirán subiendo de valor, seguro que encontramos a alguien que nos las compre. Y así empezó a girar la rueda…las cajas iban cambiando de manos y generando importantes beneficios por donde pasaban.

¿Qué había dentro de estas cajas tan chulas? Pues cientos de miles de hipotecas. Al principio, cómo siempre hay un pequeño porcentaje de gente que no puede pagar la hipoteca y diferentes perfiles de inversores o compradores, el contenido de estas se dividió en tres grandes grupos (según el nivel de riesgo de devolución de las hipotecas) y el retorno se cobraba por orden de menor a mayor riesgo…como todo iba bien y las hipotecas estaban respaldadas por una vivienda que seguía subiendo de precio…todos cobraban.

Llegó un momento en que quien llenaba las latas (al principio de la cadena) se encontró con un problema, todo el mundo quería más y más latas y él se estaba quedando sin nada bueno con que llenarlas y decidió rebajar sus condiciones a la hora de conceder hipotecas (las famosas hipotecas basura o subprime), total como él sólo las envasaba y vendía, y el riesgo de impago lo traspasaba a quien se las compraba. Con esto más gente pudo seguir comprando viviendas acrecentando aún más el boom inmobiliario.

La cosa seguía yendo bien hasta que, como era de esperar, muchas de estas familias a las que se les concedió una hipoteca a la ligera no pudieron seguir devolviéndola. Estoy convencido que si sólo hubiera sido éste el problema, alguien habría tenido otra “genial” idea para salir del paso, pero esto se junto con algo que en esos momentos era “impensable” las viviendas dejaron de revalorizarse.

En todos estos años de bonanza las casas habían ido subiendo de precio mientras los salarios se habían mantenido casi iguales y llegó un momento en que, incluso con la facilidad de crédito que había, la gente ya no podía permitirse comprar una vivienda, y aunque ya no se vendían más, se seguían construyendo igual y la sobreoferta hizo que el valor de las casas empezara a bajar.

Durante este tiempo, las cajas se habían ido moviendo tanto de manos, que todo el sistema financiero (todo, no sólo el americano) tenía cajas y nadie tenía ni idea de lo que había dentro exactamente…pero sí sabían que ya no valían lo mismo que cuando las compraron y que no podrían colocárselas a nadie.

¿Qué había dentro de las cajas que ya no quería nadie? Pues lo mismo que antes, cientos de miles de hipotecas. El problema es que lo que antes era un activo seguro por la solvencia contrastada de todos los hipotecados y porque los pocos que no podían pagar le daban al banco algo que subía de valor, ahora se había convertido en algo peligroso (activos tóxicos), al dispararse el número de gente que no podía pagar su hipoteca, una hipoteca que además ahora estaba respaldada por una vivienda que iba perdiendo valor… y aquí se acabó lo que se daba…ya no cobraban todos.

Al dejar de cobrar, muchos fondos de inversión perdieron el dinero de sus inversores, muchas compañías financieras quebraron o estuvieron muy cerca de hacerlo y se instauró una desconfianza generalizada entre todos.

Las empresas y particulares que vivían al día, pidiendo más crédito cuando lo necesitaban, ya no lo encontraban porque nadie se fiaba de nadie. Algunas empresas cerraron, otras redujeron costes, cancelaron nuevos proyectos, despidieron empleados, etc. y la rueda de la economía dejó de girar, agravándose aún más la situación, ya que cuantas más personas se quedaban sin trabajo, menos podían seguir pagando sus hipotecas.

Más o menos así es como entramos en la famosa crisis financiera a nivel mundial y se acabó el crédito para todos.

 

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Fuente: http://www.dooom.es/blog/%C2%BFdonde-ha-ido-a-parar-todo-el-dinero/

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