Estoy en un proceso de recuperación de mi autonomía digital. Frente a la inercia del consumo pasivo que imponen los algoritmos, he decidido diseñar mi propia arquitectura de información. Aquí detallo las herramientas y métodos técnicos que utilizo para retomar el control de lo que consumo.
Hace tiempo que las grandes tecnológicas huyeron de los feeds cronológicos para imponer una curación algorítmica en su lucha por atrapar la atención del 'usado'. Plataformas como TikTok poseen patentes para rastrear el rostro del usuario, detectando qué píxeles dilatan sus pupilas o en qué momento sus gestos indican sopor, permitiéndoles inyectar contenido que altere su conducta y mantenga el engagement a cualquier precio.
Esta tendencia tiene una doble vertiente. Por un lado, asegura que el 'usado' permanezca expuesto a la publicidad. Por otro, garantiza una zombificación generalizada que nos hace manejables. No hay contradicción entre los intereses del capital y los del control estatal; en nuestra plutocracia actual, la separación entre ambos se ha disuelto. El dinero manda, y un control eficiente de las masas es, simplemente, más rentable.
El sistema ya no busca fabricar ciudadanos con pensamiento crítico, sino esclavos sujetos a cargas constantes. Para evitar que pensemos, nos entretienen hackeando nuestro cerebro. Utilizan nuestro sistema de recompensa —fruto de milenios de evolución— para reprogramar nuestra conducta mediante descargas de dopamina, reduciendo nuestra capacidad de abstracción y concentración.
Si queremos mantener nuestra humanidad, debemos oponer resistencia. Lo ideal sería la desconexión total; volver al silencio del libro y al rincón. Pero como para la mayoría esto resulta excesivo, debemos aprender a usar las plataformas de forma creativa. En lugar de permitir que hackeen tu cerebro, conviértete en hacker. Hackea su sistema.
Lo que sigue es mi propuesta técnica para retomar el control en Twitter y YouTube. Es solo el principio. Como especie gregaria, no puedo hacer esto solo: unámonos en esta batalla por nuestra atención.
Antes de nada: la publicidad es tu enemigo
Google ha decidido que no va a permitirte bloquear la publicidad, su principal fuente de ingresos. Para lograrlo, ha rediseñado las entrañas de Chrome para que extensiones como uBlock Origin pierdan su eficacia, forzando la aparición de versiones "lite" castradas y menos permisivas. Es un movimiento de manual: el carcelero decide qué herramientas puede tener el preso.
No se trata ya de valorar el no ser interrumpido para venderte porquería que no necesitas. Tienes que ser consciente de que el esfuerzo titánico de las Big Tech por cuantificar tu navegación, rastrearte y vigilarte (incluso cuando crees estar desconectado) tiene un único fin: cartografiar tu mente para determinar qué anuncio inyectarte. Algunos caen en la trampa del utilitarismo: "Ya que voy a ver anuncios, que al menos me interesen". Esa es la victoria definitiva del sistema: que aceptes la vigilancia como un servicio personalizado. Es, precisamente, esa complacencia la que les da permiso para seguir perfeccionando su panóptico digital.
Cortar el suministro no es ser injusto con el pequeño creador. Es lanzar un mensaje de sabotaje claro: no acepto tu rastreo ni tu vigilancia. No voy a financiar las herramientas que mañana se utilizarán para oprimirme mejor. Si el precio de la supervivencia de una plataforma es mi zombificación, el precio es demasiado alto.
Si eliges el camino de la resistencia activa —y sé que no es una elección cómoda— no te queda otra que abandonar el ecosistema del carcelero. Usa Firefox y la extensión uBlock Origin. Es el primer paso para volver a ser un sujeto y dejar de ser un objeto.
Twitter ha pasado de ser una plataforma abierta que te permitía acceder a tu timeline de forma cronológica a un jardín cerrado dominado por un algoritmo opaco. Su única misión es mantenerte conectado el máximo tiempo posible. No le importa ocultar las publicaciones de las personas que realmente sigues si eso sirve para inyectarte contenido inflamatorio o publicidad. La página "Para ti" es el laboratorio donde experimentan con tu atención.
Solución 1: El filtro y la regresión táctica
Existen extensiones como Control Panel for Twitter u Old Twitter Layout que permiten escapar de esta tiranía estética y cognitiva.
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Control Panel for Twitter: Es el bisturí. Permite limpiar la web moderna, eliminando las tendencias, los anuncios y forzando el feed cronológico por defecto. Mantienes la apariencia actual, pero bajo tus propias reglas.
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Old Twitter Layout: Es una regresión liberadora. Al devolver la web a su arquitectura de 2015, recuperamos algo vital: la paginación. Se acabó el desplazamiento infinito (infinite scroll), esa droga visual diseñada para que nunca encuentres un final. Al tener que pinchar en "cargar siguientes tweets", recuperas el control; tú decides cuándo seguir y cuándo parar. Además, al usar un código antiguo, gran parte del motor algorítmico moderno simplemente no encuentra dónde anclarse.
Solución 2: La resistencia radical (y el asedio del sistema)
La opción más pura de soberanía digital ha sido, durante años, Nitter. Este proyecto permitía consultar Twitter sin ejecutar una sola línea de Javascript, sin anuncios, sin rastreadores y, lo más importante, sin tener una cuenta. Era la forma definitiva de "ver sin ser visto", de consumir información sin entregar tu perfil psicológico.
Sin embargo, en su lucha por el control total, Twitter ha bloqueado la mayoría de las instancias de Nitter, eliminando el acceso libre a la información. Esto es una prueba de que estamos en el camino correcto: si el sistema lucha con tanta saña contra una herramienta, es porque esa herramienta funciona.
Aun así, si encuentras una instancia activa o decides alojar la tuya propia
(usando técnicas de scraping avanzadas), Nitter permite acceder a las
Listas de Twitter. Mediante una URL específica (sustituyendo
x.com/i/lists/ID por nitter.net/i/lists/ID), puedes crear tu propio
periódico personal sin algoritmos. Es un trabajo tedioso, sí, pero es el precio
de la libertad. La plataforma confía en que tu pereza sea más fuerte que tu
deseo de autonomía. Demuéstrales que se equivocan.
Youtube
En Youtube estamos asistiendo a lo que yo llamo la "netflixización". El algoritmo ha decidido qué debes ver y, si ignoras una sugerencia, asume que ha sido un error de tu percepción; por eso te la vuelve a mostrar dos o tres líneas más abajo. Es una experiencia particularmente desagradable que reduce drásticamente el abanico de opciones. Que el sistema priorice ciertos vídeos a costa de ocultar otros, repitiendo el mismo contenido cada poco scroll, es una muestra de una incomodidad creciente y diseñada.
Por otra parte, han decidido que los Shorts son su mejor arma para optimizar el acceso a nuestra atención. Si, como yo, detestas la filosofía mobile-first y no has adoptado una pantalla vertical para zambullirte en las modas, ver cómo desperdician tu monitor 16:9 con este formato es fastidioso. Pero más allá de la estética, deberías detenerte a considerar si ese consumo rápido y espasmódico le conviene a tu cerebro. Es lo más parecido a la hipnosis colectiva que he visto: un hechizo donde los minutos se pierden en "gilipolleces" encadenadas. Es, literalmente, un proceso de lobotomización digital.
Además, cada vez que entras en Youtube, tu navegador descarga un código javascript ofuscado de más de 9 megas cuyo único fin es medir tu actividad al milímetro. El navegador ha dejado de ser un visor de documentos para convertirse en un sistema operativo complejo diseñado para cuantificarte. Es un abuso intolerable. Ejercer resistencia es el único camino para poner coto a esta vigilancia y control.
Solución 1: Hide Shorts for Youtube
Esta extensión retira los Shorts de tu vista. La "netflixización" de la pantalla principal seguirá ahí, pero es la mejor opción si solo quieres eliminar el contenido basura de consumo rápido. Estamos mejor sin ellos.
Solución 2: Unhook - Remove Youtube Recommended & Shorts
Esta extensión es más contundente: deja la interfaz de Youtube vacía. Solo verás la caja de búsqueda y, si quieres, tu lista de canales suscritos. Te permite usar Youtube como una herramienta y no como una atracción de feria que intenta atraparte. Recuperas el control sobre qué buscas y cuándo lo buscas.
Solución 3: Invidious
Invidious no es una extensión, sino un servicio que actúa como proxy (similar a como funciona Nitter con Twitter). Puedes usar instancias públicas o alojarlo en tu propio servidor. Te permite ver vídeos sin ejecutar su JavaScript pesado y sin que Google rastree tu IP o tu comportamiento. Es la opción ideal para el visionado anónimo.
Solución 4: El camino del "ninja" (RSS)
Si quieres el control total y crees que las suscripciones de Youtube son un caos gestionado por el enemigo, el RSS es tu solución. Casi nadie sabe que cada canal de Youtube tiene un feed RSS propio. Puedes añadir tus canales favoritos a un lector de noticias (como Thunderbird, Feedly o FreshRSS) y recibirás el aviso de nuevo vídeo sin tener que pisar la web de Google. Sin algoritmos, sin recomendaciones, sin distracciones. Solo tú y los creadores que has elegido seguir.
Esta solución requiere un poco de esfuerzo mínimo, pero merece mucho la pena. Lo primero es ir aquí. Una vez dentro abrimos las herramientas de desarrollo con F12, nos vamos a la pestaña de la consola y pegamos el siguiente código.
(function() {
// Seleccionamos todos los contenedores de canales
const channels = document.querySelectorAll('ytd-channel-renderer');
const rssFeeds = [];
channels.forEach(channel => {
// Intentamos obtener el ID de los datos internos del componente de YouTube
const data = channel.data;
const channelId = data?.channelId ||
channel.querySelector('yt-subscribe-button-renderer')?.data?.channelId;
if (channelId) {
rssFeeds.push(`https://www.youtube.com/feeds/videos.xml?channel_id=${channelId}`);
}
});
if (rssFeeds.length > 0) {
console.log("Se han encontrado " + rssFeeds.length + " canales.");
const result = rssFeeds.join('\n');
console.log(result);
copy(result);
console.log("--- ¡URLs de RSS copiadas al portapapeles! ---");
} else {
console.error("No se pudieron extraer los IDs. Asegúrate de estar en la página /feed/channels y que los canales se hayan cargado.");
}
})();
Una vez en ejecución, nos vamos desplazando en la página hasta que lleguemos abajo del todo. Con eso nos quedará nuestra lista de semillas RSS de todos los canales que seguimos en el portapapeles, listos para pegar en un archivo de texto para llevarlo al lector que hayamos escogido.
Si decides unirte al camino de la resistencia activa, sé bienvenido. Lo importante es ser consciente de que puede uno decidir no rendirse. Existen alternativas que quizá no habíamos tenido en cuenta. Aún es posible luchar.