Los que me conocéis desde Reality Cracking sabéis de sobra el "por culo" que vengo dando con el tema de la privacidad y la ética. Algunos me han comentado con razón, cómo es posible que, con esa idiosincrasia, tenga el blog en Blogger que es de Google.
La razón más sencilla es que el ser humano es un cúmulo de contradicciones y que esta es sin duda una de las mías. Ya que estoy aquí voy a dar una breve explicación de cómo acabé en, precisamente, Blogger…
Antes tenía el blog en un alojamiento de pago con b2evolution. Nada menos que el padre de WordPress. En realidad hubo un momento en que el poco dinero que gastaba en el alojamiento y en el dominio me empezó a parecer demasiado. Dado que no sacaba un rendimiento económico del blog, ni lo pretendía, y que tampoco lograba ninguna ventaja especial de esa libertad de tenerlo en un alojamiento propio; al final decidí buscar alternativas.
Por entonces wordpress estaba intentando monetizar su alojamiento gratuito de una forma bastante abusiva e insistente, dejándote atado de pies y manos si optabas por la opción sin coste. Incluso la versión de wordpress autoalojada empezaba a parecerme algo excesivamente pesada y torpe, para un puto blog sin pretensiones como el mío. Así que, básicamente, pretendía huir todo lo posible de wordpress y buscar algo que me facilitara la publicación sin demasiados quebraderos de cabeza. Y he de reconocer que ya había optado por Blogger para hacer algunas webs sencillas y, por así decirlo, se convirtió en la línea de menor resistencia para lo que yo quería. He aquí el motivo por el que me quedé con Blogger. Poco a poco, la familiaridad de una plataforma te hace acomodarte, supongo.
El fantasma del cementerio de Google, con su consabida costumbre de abandonar proyectos, estaba ahí. De manera que sabía que Blogger sería una solución temporal, mientras durase. Pero, mira por donde, aún perdura. Y, de momento, no tiene fecha de caducidad. Ha sido la fuerza de la contradicción y, en definitiva, huir de la publicidad y el rastreo lo que me lleva ahora a buscar nuevos horizontes.
Agradezco a Google estos años que me ha permitido alojar mis escritos ahí. Y se lo agradeceré mientras los siga alojando, dado que no creo que merezca la pena hacer gestos exagerados como borrar la cuenta o mover todos los escritos a este nuevo espacio. Dejaremos que el viejo blog siga como material histórico. Y seguiré escribiendo aquí de ahora en adelante. Creo que es lo más sencillo.
Así que, si te gusta lo que escribo (aunque solo sea de vez en cuando), te invito a seguirme por estos lares.
¡Gracias!