He de confesar que con el tiempo he desarrollado una relación de confianza con Filmaffinity. En general si una película tiene un 7 en esa plataforma, no me suele decepcionar. En el cine de terror, Filmaffinity suele dar valoraciones tirando por lo bajo, por lo que cuando veo que una cinta tiene un cinco o un cinco y pico, suele significar que merece un visionado. Eso ha hecho que cuando repaso mi web de torrents favorita pase casa título por Filmaffinity para decidir si me la descargo o no.

En un mundo donde el tiempo es limitado y hay tanto entretenimiento entre el que elegir, tener algo a lo que agarrarte para hacer el filtro inicial es inestimable. Si te gustan las series, las películas, los videojuegos…​ si lees libros, no puedes ver todo lo que se hace. Tienes que dependender de otros para asesorarte. Es así de simple.

Filmaffinity ofrece también críticas tanto profesionales como de los usuarios. A veces me gusta leer las críticas para terminar de asentar mi opinión sobre una cinta. No siempre concuerdo con lo que leo, pero muchas veces esas críticas me ofrecen perspectivas que no me habías parado a considerar.

En el único ámbito en el que he encontrado que en general las valoraciones están infladas o que directamente no son de fiar es en el del cine patrio. Hay películas españolas que apenas considero dignas de haberse producido y que en cambio tienen mejor puntuación que El Padrino. Curiosamente, cuando uno ve la cantidad de valoraciones que ha recibido, estás no suelen alcanzar la cifra de tres mil, salvo que se trate de obras bien establecidas de Almodóvar o Amenábar. En cambio, El Padrino casi roza los ciento ochenta mil votos.

La razón de este desequilibrio concreto en el cine español creo que puede detectarse echando un vistazo a las críticas. En la página de críticas encuentra uno una valoración de 4 junto a una de 9 o 10, al lado de las más moderadas que le otorgan 6, 7 u 8. En general creo que se debe a dos cosas distintas. Por un lado que en un primer momento gente cercana a la producción se dedica a enviar votos muy positivos en un intento de engordar la taquilla. Luego está el hecho de que el cine español se haya convertido en campo de batalla política. De un lado los que consideran que no se deberían dar ayudas para producir basura. Entre ellos está un servidor. Y del otro los progres que creen que en el cine español se ocultan joyas, poco menos que obras maestras, que nunca se producirían sin el consabido apoyo institucional. Esto genera una trifulca de votos y crítica. Los unos tirando por lo bajo y los otros, para compensar, que dan el 10.

Es decir, que Filmaffinity no es objetivo con el cine español por la polarización. Aunque todavía puede resultar útil si consideramos el número de votos de una película concreta. Por muy buena que sea, si tiene menos de diez mil votaciones, digamos que no ha suscitado gran interés. Debemos asumir que el resultado de la votación no es realista y que como mucho debemos valorarlo en función del número de votos emitido. Eso hace que películas españolas que realmente son buenas, sobresalgan entre el marasmo de la bazofia que se suele producir.

Servidor seguirá aplicando su boicot particular al cine español para mostrar mi desacuerdo con que se financie a los vividores que luego se atreven a acusarnos de robo por descargar películas. Curiosamente creo que nunca he descargado una película de Resines. Así que habría que analizar quién es el que vive del sudor ajeno. Solo rompo el boicot por obras que tengan cualidades o cuyo tema atraiga mi interés, lo que suele suceder muy poquitas veces. En todo caso, dado que el gobierno ya entrega dinero de mis impuestos para que se produzcan tantas mierdas que nunca voy a ver, no han de esperarme en el cine a ver ninguna. Considerense pagados por mi parte.

Para los que opinan que aparte de los actores y directores hay mucha gente que vive del cine español, decirles que los buenos carpitenros y electricistas seguro que no tienen problemas para ganarse la vida dignamente en otros ámbitos. Los vividores que no sirven más que para hacer de sí mismos, que bajen del carro y se dediquen a otras cosas, como hacemos los demás.