Buscando alguna petición para oponerme a la identificación obligatoria en redes sociales, encontré justo lo contrario. Dos peticiones, una argentina y otra española, en change.org que piden que se restrinja a los menores el acceso a las redes sociales.
IA: Es un tema complejo…
Si vas a tu IA de cabecera seguro que te dirá algo así como que "el asunto es complejo". En realidad es sumamente sencillo. No se trata de ninguna manera de proteger a los menores. Eso es solo el trapo rojo, la excusa, que se está poniendo para justificar que se identifique a todo el que quiera entrar a Twitter, Telegram, Instagram, etc.
(…) perfiles falsos (…) anonimato (…) ¡PELIGRO! (…)
Algunos desalmados están diciendo que es que hay gente malintencionada que se esconde en "perfiles falsos" para difundir mensajes de odio y desinformación. Que de esta manera se quieren esconder del peso de la ley y "blah, blah, blah". Totalmente falso. Solo hay que echar un ojo a la cantidad de gente que ha sido juzgada por un tweet, para comprender que en realidad el anonimato en Internet no ha existido nunca.
Hasta ahora, para poder identificar a un tuitero, necesitabas que un juez lo autorizara. Lo que quieren estos, con esta jugada, es que cualquier cosa que digas quede asociada permanentemente con tu nombre y apellidos de forma que ya no haga falta denunciar y juzgar, si no que, por temor a las consecuencias, mantengamos la boquita cerrada.
La autocensura ya hace estragos en Youtube y en otros lugares. Muchos podcasts han optado por machacar las palabras prohibidas, las que saben que pueden acabar desmonetizando el vídeo, con pitidos. Resulta totalmente ridículo que a estas alturas no podamos escuchar según que cosas, por nuestro propio bien. ¿Queremos aplicar esa misma mordaza a cualquier plaza pública? Este es el camino.
Tras 30 años de Internet: urgente
Llevamos treinta años con Internet y varias generaciones de menores han sobrevivido "milagrosamente" (entiéndase el sarcasmo), y bastante bien, a pesar del grande y singular peligro de las redes sociales. Ahora nos quieren hacer creer que urge regular este vacío. De repente.
En mi opinión, el gobierno se entromete en asuntos de índole privada que no son de su competencia. Si no quiere que su hijo tenga acceso a las redes sociales, es tan sencillo como no comprarle un móvil o instalarle el control parental y establecer los límites que usted quiera. Estas herramientas ya existen sin que tenga que venir el gobierno de turno a "salvarnos". Que imponen este sinsentido de la identificación obligatoria para todos, en el altar de la "protección al menor", y usted quiere que su hijo siga usando Instagram. El gobierno no se lo podrá impedir. Usted podrá pasar los controles de edad y facilitarle el acceso a su hijo. Si su hijo es avispado, fijo que encontrará la forma de saltarse la protección por otros medios, sin su intervención ni su consentimiento.
La realidad es que no se le pueden poner puertas al campo. Los peligrosos delincuentes que llenan de odio Twitter y difunden peligrosísima desinformación, encontrarán formas de conseguir el anonimato. Del mismo modo que quien quiere atracar un banco lleva un arma en el bolsillo aunque no tenga licencia para ello. La limitación será para usted, el que siempre ha obedecido los mandatos del gilipollas de turno. Si por un casual, Twitter les queda vedado a resueltas de esta maniobra absurda, encontrarán otras plazas donde torear. El pullazo en el lomo nos lo llevaremos usted y yo, me temo.
Si es usted de los que sienten una preocupación real por proteger al menor, le tengo una mala noticia: la vida es riesgo y todo el que nace va a morir. En lugar de prohibirle el porno, edúquele. Instrúyale. Dele las herramientas para su propio discernimiento. Eso le preparará mejor que cualquier restricción o burbuja de cristal en la que usted pueda meterle. Igual que el sistema inmune necesita de amenazas para mantenerse en equilibrio, no se debe proteger en exceso a los niños. Son mucho más fuertes de lo que parece. Y saben ya muchas cosas, seguramente a menor edad de las que las supimos usted y yo. ¿Podemos afirmar que eso les ha hecho sensiblemente peores a nosotros? Creo que no.
Le diré algo. Yo no tengo hijos, pero tengo sobrinos menores y mayores. Y los quiero. Me preocupo por ellos. Y tengo que decir que conmigo o sin mi, han salido bastante bien, gracias a Dios. Y lo mismo será con este gobierno o si él. Me preocupa bastante más el problema del paro juvenil y la imposibilidad de conseguir una vivienda.
Me inquieta mucho más, que a nadie le asombre que los jóvenes vayan en patinete por las calles en lugar de en una vespino o una moto de mayor cilindrada, como era habitual hasta hace pocos años. Para algunos esto quizá sea una buena noticia. Para mi, aceptando incluso las desgracias que pudieran venir por la moto, me suena más un signo eveidente de la decadencia de nuestra civilización. Y esta intervención arbitraria en la libertad de expresión es otro indicio más. Y es que aumenta el autoritarismo por doquier y las intromisiones en los derechos fundamentales.
El confinamiento, los toques de queda y las limitaciones a la libre circulación que nos impusieron durante la "pandemia", eso sí puede llamarse supresión de derechos fundamentales. Que un señor le diga las verdades del barquero en Twitter al presidente Pedro Sánchez, puede que le siente mal, pero no limita ningún derecho fundamental.
¡Cállese porque peligra la democracia!
Que digan en televisión "haremos lo que haga falta para proteger la democracia", en un país donde la democracia nunca ha existido y en el que votar se ha convertido en una chufla. Donde da igual el resultado, porque luego se reparten el poder y manda quien no ha ganado… Es el colmo de la hipocresía y la desvergüenza. A la democracia no le ha de preocupar que el pueblo hable con libertad. Es el tirano quien tiene motivos para temer. El mismo tirano que, ante la denuncia de corrupción, interpone por turnos a sus allegados para librarse él. Por eso se busca amordazar al pueblo en las redes sociales. Para perpetuar la tiranía del Régimen del 78. La llamada "transición ejemplar" no fue más que una componenda de los oligarcas para seguir ostentando el poder.
Regulen esto
A los iluminados del gobierno de turno. Al inexistente comité de expertos. Una última cosa. Aunque no puedo estar a favor de que nos obliguen a todos a identificarnos para entrar en Twitter, sí veo un peligro que nos afecta igual a toda la sociedad, sin que importe la edad. Ese peligro tiene dos patas: por un lado la vigilancia intensiva online, por otro lado la mercantilización de la atención online. A estas dos amenazas están expuestos los menores y los mayores, los niños y los viejos. Si tenéis interés en protegernos realmente de ello, hay dos vías muy simples:
Prohibir el Real Time Bidding de la propaganda online
Acabar con la curación algorítimica online y volver al orden o "timeline" cronológico
Por si alguien no sabe de lo que estoy hablando, haremos una breve digresión para explicar estos términos.
El RTB es la práctica por la cual, cada vez que un usuario se encuentra ante un espacio publicitario en blanco en su navegador, se realiza una puja que dura milisegundos y el ganador es quien decide qué anuncio vas a ver. Para hacer esto posible se determina la huella dactilar del navegador para asignar a cada usuario un número único que se comparte con los anunciantes. De forma que, en cada web que visitamos, nos persiguen para analizar nuestro comportamiento. Para saber si tu perfil les interesa para pujar por ti, necesitan saber todo lo que has estado haciendo. Así es como saben si has estado buscando zapatillas para running o un coche nuevo. Esto constituye una vigilancia intolerable que se evitaría volviendo a poner únicamente anuncios relacionados con la temática de la web en la que nos encontremos, como sucedía antes de 2010. Se ha calculado que una persona media produce casi 400 actualizaciones diarias, de este tipo, que reciben los anunciantes; con las que mantienen surtidas sus bases de datos con información de nuestro comportamiento online. Regular esto me parece mucho más urgente y necesario, pero no está en ninguna agenda.
La curación algorítmica es algo que se ha hecho ubícuo en redes sociales y Internet en general. En lugar de obtener un listado de publicaciones por orden cronológico, es un algoritmo opaco el que decide lo que ves para intentar mantenerte el mayor tiempo posible en la plataforma. Para saber qué mostrarte necesitan medir cuánto tiempo pasas viendo cada publicación. Cuanto mñas tiempo emplees en su web, más anuncios pueden ponerte, que es el objetivo final para así poder obtener beneficios. El principal inconveniente de la curación algorítmica es que manipula el sistem de recompensas del cerebro, provocando liberación de endorfinas que pueden llevar a una adicción. Como efecto secundario, todos sufrimos una merma de la capacidad de concentración. Por eso es que no puedes estar más de dos minutos sin mirar el móvil. Seguro que habrás notado que mucha gente incluso mira el móvil en el cine en mitad de una película, sin motivo aparente. Esto entraña un peligro que podemos medir ya. Aguantamos menos leyendo un libro o hemos perdido la capacidad de concentrarnos por dos horas en una tarea concreta. El peligro es real y proteger a todos de ello está al alcance, pero tampoco parece que vaya a aparecer en la agenda política de turno.
En definitiva. No nos dejemos distraer por la excusa de la "protección del menor". Esta ley pretende imponer una mordaza a nuestra libertad de expresión online. Si cohartar la libertad de expresión es un requisito para garantizar la democracia, cabría preguntarse qué clase de democracia es esta.
¿Proteger a los menores? ¿Y los abusos en los centros tutelados?
