Halagado por la IA

Hasta ahora no le había hecho el jailbreak a mi iPad 4 Retina de 2012. Había aprendido a vivir en los márgenes que me permitía el continuo maltrato de Apple.

A pesar de haberle hecho el jailbreak a mi viejo kindle en su día y de haber rooteado algunos smartphones y tablets con Android, por alguna razón había asumido que hacerle el jailbreak al iPad iba a ser difícil y que no merecía por tanto la pena. De hecho, llevo con el Xiaomi Mi 11T Pro desde 2022 y todavía no lo he rooteado.

Hacer estas cosas siempre ha encontrado en mi un cierto nivel de reticencia. Por un lado, detesto verme sometido a limitaciones arbitrarias. Por otro lado está la línea de menor resistencia y la consabida procrastinación. La pereza. En el caso del Xiaomi, tiene cierta explicación. Llevaba tiempo con mi Samsung Galaxy S3 sin servicios de Google y sin la capa que tiene la gente "normal". Creo que tenía ganas de ser "normal" por un tiempo. Enseguida me vi obligado a hacer ciertas concesiones, dado que el chisme se empeñaba en instalarme apps que no quería tener. ¡Él solo! ¡Inaudito! Apps que pretendían ponerme anuncios a pantalla completa. Por fortuna encontré formas de evitarlo sin tener que rootear el chisme.

¡Hoy en día la app de tu banco se niega a arrancar en un teléfono rooteado! Y, por poco que me guste la filosofía del "Mobile First" o el rollo de la identidad centrada en el dispositivo móvil, resulta dificultoso vivir sin la app del banco instalada en tu teléfono, por más inseguro que me parezca.

Como digo, encontré formas de retirar ciertos componentes que Xiaomi impone en su "ecosistema". Y gracias a eso, pude seguir usando el chisme sin mayores inconvenientes. Sé que, antes o después, lo rootearé, aunque tenga que obligar al banco a proporcionarme otros modos de acceso.

En el caso del iPad 4 Retina de 2012, la cosa ya no podía pasar por otro punto. La adopción por parte de Apple de microprocesadores de 64 bits sirvió como excusa para condenar al ostracismo a los modelos con CPU de 32 bits. En poco tiempo te quedas condenado a no poder pasar de iOS 10.3 y que para instalar casi cualquier aplicación necesitas al principio iOS 11 o iOS 12. Ahora se trata de iOS 17 en algunos casos. Vivimos en un mundo en el que sacar un binario para una arquitectura u otra es cosa de compilar. La gente usa cosas como Electron, que llevan un navegador Chromium dentro, y que funcionan en cualquier sistema operativo. Existe Unity 3D que permite crear juegos para cualquier plataforma. Basta con diseñarlo una vez y decirle al programa que te de una versión para Windows, Linux, Mac, Android, iOS o la consola que sea. No solo es que no saquen versiones nuevas actualizadas de apps para tu viejo iOS 10.3, es que borran las versiones compatibles y tan solo te dan acceso a versiones antiguas en el caso de que las hayas tenido instaladas previamente. No se trata únicamente de que te vaya todo más lento con cada nueva versión del sistema operativo que instales. No. Te confinan a iOS 10.3 y básicamente dejas de tener acceso a apps nuevas. Además el viejo Safari ya no se entiende bien con las nuevas versiones de SSL/TLS. Y en un mundo donde cada web ha tenido que elegir entre el cifrado y desaparecer…​ Básicamente todo el mundo eligió el cifrado. A resueltas de ello, en tu iPad, que es un ordenador, no puedes navegar. Un ordenador es una máquina universal. Basta con recibir unas simples actualizaciones para hacerlo compatible con la web moderna, pero Apple no está por la labor.

Algunas personas opinan, que no se puede dar soporte en 2026 a un chisme de 2012. Que no es rentable. Lo justo es que me hubiese comprado otro iPad entre seis meses y dos años después de estrenar este. ¡Pero resulta que mi PC es de 2009 y sigue funcionando a la perfección! Se fabricó tres años antes que el iPad. Pero claro, mi PC corre Linux y no es una plataforma cerrada. Ahí está el kid de la cuestión.

De cara a la sostenibilidad tan en boga, que nos hace ver como gastan ingentes cantidades de dinero en investigar como reducir los pedos de las vacas, ¿por qué se acepta que tenga que tirar a la basura un iPad funcional? La pantalla sigue siendo magnífica y la batería aún aguanta como el primer día. ¿Lo tengo que tirar?

A pesar de no poder navegar tranquilo ni instalar prácticamente nada. No me funciona Telgram ni el cliente de Twitter, etc. aún era perfecto para leer comics y revistas. Gracias a Chunky podía seguir leyendo comics. Me da acceso web al servidor de contenidos de Calibre o a cualquier directorio web que pueda levantar en cualquier carpeta con un "python -m http.server". Basta con abrir Chunky, darle al icono de la nube, seleccionar web y teclear "http://192.168.1.64:8000" y estoy dentro. Ahí te sale la bibliteca de calibre o el directorio y puedes descargarte lo que te apetezca.

Pero ya en iOS 10 el iPad no iba tan fluído como al principio y siempre tenía la espinita clavada de poder instalar otra tienda de aplicaciones como Veteris, o hacer cosas como entrar por ssh desde el ordenador. Para eso ya había que hacerle el jailbreak.

Curiosamente, fue Gemini quien me sacó del hoyo (sí, sigo peleado con ChatGPT). Para un perfil técnico, el proceso es casi un trámite, pero para el resto, es abrir una puerta prohibida.

En Linux, mi arma fue Legacy iOS Kit. No voy a aburriros con cada línea de código, pero basta decir que pasar de iOS 10.3 al 'estado de gracia' de iOS 8.4.1 fue como quitarle una mochila de piedras al iPad. ¿Hubo problemas? Claro. Me quedé atrapado en la pantalla de activación, esa muralla que Apple pone para que no escapes.

Tuve que 'engañar' al sistema entrando por SSH, borrando la app de configuración (Setup.app) y susurrándole al sistema un archivo .activate para que creyera que ya habíamos pasado por caja. Al reiniciar, ahí estaba: el SpringBoard, limpio y fluido.

Al momento estaba usando rsync junto con las nuevas capacidades de SSH de mi iPad para pasar todos los comics que tengo a la carpeta del Chunky a través de la WIFI. La gracia de Chunky es que si detecta que hay nuevo contenido en su carpeta, actualiza tu biblioteca dándote acceso casi instantáneo a tus comics.

Al entrar en Cydia o en Zebra te encuentras con que muchos repositorios no funcionan y toca hacer arqueología para poder sobrevivir. Pero lo bueno es que por SSH puedes irte a /etc/apt/sources.list.d/ editar o crear nuevos archivos de repos y al rato ya estás instalando con "apt-get install". Te das cuenta de que tu iPad es más parecido a tu Linux de lo que pensabas y que ahora el propietario de verdad ya no es Apple. Eres tú.

Apéndice A: Caja de herramientas para la liberación del iPad 4

Si te has animado a rescatar tu iPad del cajón del olvido, aquí tienes el kit de supervivencia que utilicé para devolverle la dignidad.

Recuerda que estas herramientas son para dispositivos con arquitectura de 32 bits. Manipular el sistema de archivos vía SSH puede convertir tu iPad en un pisapapeles muy bonito si no sabes dónde tocas. ¡Procede bajo tu propia responsabilidad!

El Kit de Rescate

Herramienta Función

Legacy iOS Kit

La navaja suiza para Linux. Downgrade, Jailbreak y acceso SSH.

Versión Recomendada

iOS 8.4.1. Es el punto de equilibrio perfecto entre fluidez y consumo de batería.

Acceso Remoto

OpenSSH (instálalo en cuanto tengas Zebra/Cydia operativo).

Tienda de Apps

Veteris. El archivo histórico para descargar apps que ya no están en la App Store.

Comandos de Emergencia (Modo kDFU)

Si te quedas bloqueado en la pantalla de bienvenida de Apple (ese muro de pago invisible), una vez dentro por SSH, estos son tus mantras:

# Montar particiones
mount.sh

# Saltar el proceso de activación forzosa
cd /mnt1
rm -rf Applications/Setup.app
touch /mnt2/.activate

# Salir y limpiar
umount /mnt1 /mnt2
exit

Repositorios de "Arqueología"

Para que apt-get no escupa errores, asegúrate de añadir estos repositorios que aún mantienen viva la llama de los 32 bits:


Post-scriptum: Ahora que el iPad es tuyo de verdad, no olvides cambiar la contraseña de root (alpine por defecto). La libertad también requiere seguridad.