Hace unas semanas volví a ver El Reino de los Cielos. De hecho, vi primero la versión que se estrenó en cines y, un par de días después, el montaje del director que, aunque es algo más larga, creo que es más redonda; termina por explicar cosas que la otra apenas esboza o que incluso ignora.

Ya cuando la vi por primera vez un domingo cualquiera con mis amigos en el cine, probablemente algunas semanas después de su estreno, me pareció que había detalles que no se correspondían para nada con la realidad del momento que retrata. En concreto, lo que más me chocó fue ver esos trebuchets o fundíbulos de contrapeso. Aunque los primeros de su especie habían hecho su aparición en aquella época, eran más pequeños. Las versiones que vemos en la cinta son propias de cien o incluso doscientos años después.

He pensado que repasar las escenas y estudiar los anacronismos podía ser interesante, no tanto como crítica de cine, sino como análisis de los elementos relacionados con la poliorcética. Ese tema que tanto me apasiona y que espero que suscite algún interés entre mis lectores.

Castillo de Loarre
Figura 1. Castillo de Loarre

 

En su espolón rocoso, el impresionante Castillo de Loarre, en Huesca, es quizá uno de los elementos que mejor encajan en la película. Su estilo románico cuadra muy bien con la ambientación. La iglesia, también románica, podría ser perfectamente del tiempo de la película. Pero, incluso aquí, encontramos no pocos "peros". La muralla perimetral fue construida en el siglo XIII, concretamente alrededor de 1287. Eso es cien años después de la caída de Jerusalén. Si bien es verdad que Loarre ya existía en 1187, se trataba por entonces de un núcleo mucho más compacto y menos fortificado.

Otra cosa que choca es la profusión de torres circulares que, aunque ya empezaban a construirse en 1187, lo cierto es que no se convirtieron en habituales hasta el siglo siguiente. Precisamente las torres de planta circular y ovalada empezarían a reemplazar poco a poco a las de planta cuadrada o rectangular, porque las primeras resistían mejor los impactos de la artillería y también el minado [1].

Matacanes de fábrica
Figura 2. Matacanes de fábrica

 

Aunque quedan imponentes, esas aberturas bajo las almenas que permitían arrojar proyectiles o líquidos calientes a los atacantes no se empezaron a construir de forma permanente en piedra (sostenidos por canecillos) hasta el siglo XIV. En los siglos XII y XIII lo que existía eran unos añadidos temporales llamados cadalsos, que se instalaban solo cuando se esperaba un asedio. Se fijaban a las murallas mediante vigas de madera que atravesaban los mechinales. Normalmente se colocaban en el exterior, de forma que se pudiese cubrir desde ellos el pie de las murallas. Su desventaja principal es que, al estar hechos de madera, eran vulnerables al fuego.

Cadalso interior
Cadalso diseño

 

Palacio mudéjar de Pedro I
Figura 3. Palacio mudéjar de Pedro I

 

Esta escena fue rodada en el Real Alcázar de Sevilla. He de decir que el aspecto es imponente y encaja muy bien con la idea que podemos tener de la arquitectura musulmana. Pero, claro, este patio concretamente pertenece al palacio mudéjar de Pedro I, que fue construido en 1364. Es decir, ya en el siglo XIV. En ese momento, la arquitectura de estos estilos atravesaba una especie de horror vacui que llevaba a la sobrecarga del detalle. Si lo comparamos con otras zonas del edificio que sí pertenecen al tiempo de la narración, veremos que, aunque hay cierta similitud, las originales son formas vegetales o geométricas con mucha menos profusión.

Desfilando
Figura 4. Ejércitos desfilando en formación

 

Dos detalles importantes.

Primero: los ejércitos medievales —y, de hecho, hasta épocas muy recientes— no solían estar compuestos por profesionales con instrucción militar, sino que se reclutaban de entre el populacho. Es decir, eran levas en su inmensa mayoría. Esto era así incluso entre los cruzados. Si bien es verdad que las legiones romanas usaban el paso sincronizado para cubrir grandes distancias de forma eficiente, este uso se perdió tras la caída del Imperio Romano y no se volvió a recuperar hasta la aparición de los ejércitos profesionales estatales y el uso de mosquetes en los siglos XVII y XVIII.

En la película se usa porque da sensación de poder, pero en general no solían marchar tan ordenadamente. Sí podían formarse muros de escudos, formaciones en cuña u otras estrategias en batalla, pero no tenía sentido esperar que marcaran el paso para meramente desplazarse.

Segundo: las banderas en la época eran el centro de reunión; tu vida dependía básicamente de mantenerte con tu grupo. Lo que no tiene sentido es que haya tal cantidad de ellas. Su uso era lógico durante las batallas o ante un combate inminente, pero no era infrecuente desplazarse con los estandartes y banderas desmontados. La razón es sencilla: llevarlos desplegados ofrece resistencia al viento y resulta agotador. Llevar la enseña desplegada era señal de estado de guerra. Además, eran de materiales valiosos como lino o seda, por lo que había que economizarlos en lo posible.

Otro tema es que un ejército erizado de banderas resulta visible a mayor distancia, lo cual no es ideal si quieres moverte sin llamar la atención.

En desplazamientos largos, los estandartes se transportaban enfundados o en carros de equipaje. Solo se procedía al "despliegue de enseñas" cuando el contacto con el enemigo era inminente o por motivos protocolarios, para evitar el desgaste del portaestandarte y el deterioro de los tejidos.

Escudos de fabricación en cadena
Figura 5. Fabricación en cadena en el siglo XII

 

Scott, pudiendo indagar en la realidad histórica, prefiere montar un parque temático de lo que el público espera. Por eso introduce armaduras de placas completas, que no fueron comunes más que entre los nobles más ricos; o pone demasiadas filigranas en las armaduras de los sarracenos, lo cual es un despropósito porque cualquier obstáculo donde pueda enganchar una lanza producirá un daño considerable en el portador.

La necesidad le obliga a crear elementos con cadenas de montaje industriales modernas, lo que le da a la cinta esa imagen de uniformidad tan poco común en la época, cuando cada artesano imprimía un estilo distinto a cada pieza. Por eso vemos modelos de escudos idénticos y repetidos, algo que no sucedería en la realidad de aquel momento histórico.

Lo más habitual era que llevasen una especie de gambesón; una prenda de muchas capas de tejido destinada a absorber los golpes y que a menudo dificultaba la penetración de lanzas o espadas. Algunos llevarían cotas de malla parciales o completas dependiendo de su capacidad adquisitiva. Muy probablemente sí llevasen un casco lo más liso posible con protección nasal.

Artillería
Figura 6. Artillería

 

El principal problema de lógica poliorcética que presenta la cinta es que Saladino aparece de repente y empieza el asedio. Esto puede pasar desapercibido para muchos espectadores, pero las torres y la maquinaria de asedio se construían in situ. Todas esas máquinas que se ven disparando a la vez, con una cadencia de fuego tan veloz, no estaban diseñadas para ser transportadas largas distancias, y mucho menos por la accidentada orografía de la zona. Ni los ejes de madera ni los elementos de precisión habrían soportado las vibraciones del transporte. Lo que se hacía era transportar las piezas metálicas críticas y fabricar el resto con madera local.

Montar toda la parafernalia que se ve en esta escena podría costar fácilmente varios meses. Por tanto, que "lleguen y ataquen" no es posible. Tenían que hacer acopio de madera, realizar la construcción y proteger las piezas con pieles de animales recién sacrificados, que eran humedecidas para resistir el fuego.

Otro problema grave es que algunas de las máquinas requerían casi media hora para recargar, por lo que esa cadencia de disparo es imposible. En realidad, el asedio real de Jerusalén no lo resolvió la artillería, sino la zapa. Cavaron un túnel o mina bajo la Puerta de San Esteban mientras los arqueros hostigaban a los defensores para mantenerlos alejados de las almenas. Al final prendieron fuego a los puntales que sostenían la mina y eso hizo que el muro se agrietara y la barbacana cayera. Probablemente usaran mucha más artillería de torsión que la de contrapeso que se ve en la película, aunque estéticamente las imágenes funcionen muy bien.

Ángulo de visión impracticable
Figura 7. Ángulo de visión impracticable

 

Si las defensas hubieran sido como se aprecia en la película, los defensores habrían tenido dificultades para ver lo que pasaba al pie de los muros, resultándoles imposible encargarse de los atacantes que lograsen cubrirse bajo ellos. Lo habitual es que los cadalsos sobresalieran hacia el exterior con aberturas en el suelo (machicolaciones) para disparar y arrojar elementos.

Una cosa que sorprende es que ni siquiera entre las torres de asedio se ven atacantes portando escalas. Construir torres era un proceso lento y arriesgado; en cambio, la escalada funcionaba por saturación de los defensores. Además, fabricar una escala requiere mucho menos tiempo y su destrucción no es tan traumática para la logística del asedio.


Tabla 1. Tabla Comparativa: Realidad Histórica vs. Película
ElementoEn la películaRealidad Histórica (1187)

Maquinaria de asedio

Aparece desplegada y lista para el combate al llegar el ejército.

Se construía in situ durante semanas. El transporte de grandes máquinas por el desierto era inviable.

Artillería

Uso masivo de fundíbulos de contrapeso gigantes con cadencia rápida.

Predominio de artillería de torsión. Los fundíbulos de contrapeso eran incipientes y mucho más pequeños.

Defensas de piedra

Matacanes de piedra permanentes y torres circulares por doquier.

Predominio de torres cuadradas. Defensa activa mediante cadalsos de madera temporales.

Tácticas de asalto

Grandes torres de asedio que llegan hasta el muro.

La zapa (minado de muros) y el uso masivo de escalas fueron los métodos decisivos.

Formaciones

Marchas sincronizadas a paso de desfile.

Cohesión grupal pero movimiento individual. El "paso de marcha" no existía en la instrucción medieval.

Heráldica y Banderas

Bosques de banderas desplegadas en todo momento.

Pocas enseñas por unidad. Se mantenían enfundadas durante la marcha para evitar el desgaste.

Armaduras

Presencia de placas metálicas y uniformidad industrial.

Uso de gambesones y cotas de malla. Cada equipo era único, fabricado artesanalmente.


Seguro que hay muchas cosas que se me quedan en el tintero, pero prefiero dejarlas para otra ocasión, quizá con otras películas o comentando escenarios históricos reales. Confío en que este humilde artículo haya sido, al menos, mínimamente interesante.


1. Táctica de asedio consistente en excavar túneles bajo los cimientos de una torre para provocar su derrumbe.